jueves, 22 de mayo de 2014

Sueño: La serpiente

Estoy en una playa, parado cerca del mar. El oleaje no me toca pero puedo sentir bajo mis pies la arena húmeda por el movimiento incesante de las olas. El cielo está nublado, gris, no hay brisa. El mundo que sueño está empacado al vacío. El viento simplemente no existe. Respiro pero no es aire la sustancia que entra en mis pulmones. Mis ojos ven un horizonte incontenible. Pienso que la idea de lo infinito tuvo que venir de aquí, de nuestra contemplación del mar. Esa gran masa de agua tan desconocida y poderosa a la vez. Conozco monstruos que matarían por investirse tales características que al mar se le otorgaron de forma tan natural y, pareciera, descuidada. Pero como decía, estoy parado frente al agua. No puedo decir qué hora es porque la iluminación es ambigua como una palabra escrita con imperfecta caligrafía. Puede ser cualquier hora. O, incluso, una hora desconocida, totalmente nueva; una hora extraña, inhóspita, desapacible. Indómita en el sentido que nunca antes fue establecida, marcada y encerrada dentro de una caja mecánica de cristal. Una hora sin tiempo. Perpetua. Pero la claridad es suficiente para ver cómo una gran serpiente verde sale de entre las olas. No es una criatura de proporciones mitológicas. Su cuerpo, más bien modesto y terrenal, se asemeja al de una anaconda en su temprana juventud. Los músculos que se marcan bajo su inusual y fulgurante piel, dejan intuir una fuerza todapoderosa, como la voluntad de un dios ausente. Se mueve hacia mí, con la determinación de un derrumbe. No me muevo, pues no tengo miedo. La serpiente llega a mis pies y con la precisión que da la calma, me muerde en el tobillo. Creo sentir dolor pero es una sensación tan lejana que no la siento como propia. La serpiente me mira y en sus ojos veo nada. Un brillo tan irreflexivo como el del esclavo que es mandado hacer una determinada tarea y nada más, y nada menos. El animal vuelve al mar, desaparece en el agua y todo sigue tan quieto que parece tallado en la piedra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario