lunes, 30 de septiembre de 2013

'Sukkwan Island' de David Vann

«Una isla salvaje en el sur de Alaska, a la que solamente puede accederse en barco o hidroavión, repleta de frondosos bosques húmedos y montañas escarpadas. Este será el inhóspito decorado donde Jim decidirá fortalecer las relaciones con su hijo Roy, a quien apenas conoce. Doce meses por delante, viviendo en una cabaña apartada de todo y de todos: parece una buena oportunidad para estrechar lazos y recuperar el tiempo perdido. Pero la situación, poco a poco, deviene clautrofóbica, asfixiante, insostenible. La difíciles condiciones de supervivencia y la olla a presión emocional a la que se ven abocados padre e hijo acaban por conformar una postal de pesadilla». 

     Terminé este libro días atrás y aún puedo sentir su reverberación en los rincones más profundos de mi mente, allí donde pensamientos inconfesables brotan como diminutas flores pálidas y descoloridas desde una oscuridad virginal. Hay lecturas que son velos que no ocultan sino que, paradójicamente, a través de ellos se desvelan paisajes que antes nos eran invisibles. Este libro es uno de esos casos. Su lectura ha sido adentrarse descalzo a una ciénaga poblada de formas inciertas y descubrir al final de ella toda la miseria que nos conforma, toda la desdicha que somos capaces de infligirnos y de infligir a otros. Incluso desde las relaciones más cercanas, como es en esta historia la del padre y la del hijo. 
     Los personajes son escasos pero abismales y recónditas sus interacciones. La carga emocional que David Vann ha imprimido magistralmente a este novela no deja de asombrarme en la misma medida que me espanta. Retratar con tanta exactitud el infortunio del prójimo, aún cuando éste no es del todo visible, resulta ser un proceso denso pero cuyos frutos son significativos y complejos. No hay lugar para la intuición en estos parajes donde el ánimo de cada personaje se refleja en los inhóspitos y salvajes paisajes. Una relación simbiótica entre ambos factores nutre toda la tensa calma durante la historia no dejando espacio para el descanso de los ojos. Lo curioso de todo esto es que la trama no le es totalmente ajena al autor: su propio padre se suicidó dos semanas después de pedirle que se fuera a vivir con él a Alaska durante un año. Vann declinó la invitación. Ahora escribe esta historia en la que el niño dice que sí y pasa la temporada con el padre. En sus propias palabras asegura que «la ficción puede ser muy redentora». 
     Quienes tengan o hayan tenido una relación complicada con sus padres, podrán inquietarse frente a la refracción que causa este libro en esos casos. Todos los abismos no hacen más que reflejar la profundidad de quienes se asoman en ellos.

lunes, 23 de septiembre de 2013

'La Fortaleza' de F. Paul Wilson

     Hace poco terminé de leer este libro y al empezarlo no esperaba gran cosa. Sólo quería una historia ligera, superficial y entretenida, algo insustancial cuya lectura no implicara subrayar y releer frases en voz alta, algo que pudiera leer en el bullicio del Metro, sentado en un café o esperando a que el perro hiciera sus necesidades para subir de nuevo al apartamento. 
     Y así fue, hasta cierto punto.
    La descripción de la novela me llamó poderosamente la atención: nazis, entes sobrenaturales, Transilvania. Era una promesa de entretenimiento. Escrita originalmente en 1981 y con una adaptación al cine realizada por Michael Mann en 1983, no pude resistirme a esta nueva edición del libro (2012) porque ya desde 1994 que no se veía una. No cabe duda que fue una misión de rescate de alto riesgo lo que realizó la editorial. Los lectores siempre agradecemos ese tipo de gestos. 
     Los sucesos ocurren en el Paso de Dinu, Rumania, antiguo Principado de Valaquia. Segunda Guerra Mundial, año 1941, fecha en que la Alemania nazi estaba en todo su apogeo pero a lo lejos era visible un inminente declive. Una compañía de soldados rasos del ejército alemán tiene la misión de tomar posesión de un edificio aparentemente medieval con fines estratégicos. Una estructura demasiado pequeña para ser considera un castillo y cuyas dimensiones y disposición no dejan lugar a dudas que es un edificio levantado con propósitos meramente defensivos. Llamada simplemente La Fortaleza por los habitantes del pueblo vecino, que ignoran su historia, por quién fue construida y para qué. Nadie se acerca a ella, ni siquiera los pájaros y tampoco es un lugar turístico. Sin embargo, alguien desconocido ha pagado durante años su mantenimiento, del cual se encarga una familia de aldeanos desde hace siglos. Un evento dentro de sus paredes revela la verdadera naturaleza de La Fortaleza y los soldados nazis empiezan a morir de forma atroz, uno cada noche. La situación se hace insostenible y el Estado Mayor alemán envía un comandante de la SS Schutzstaffel acompañado por un escuadrón de la muerte, los einsatzkommandos. A este punto de la historia es imposible despegarse del libro. En toda esta primera parte, el autor se concentra en crear la atmósfera de misterio tan adecuada para que se desarrollen los hechos. En la segunda parte, ciertas preguntas empiezan a tener respuestas y es aquí donde quiero explayarme.


     El libro plantea en cierto momento que hay dos fuerzas antagónicas, ancestrales, tan viejas que es imposible para el Hombre rastrear su origen y determinar su propósito. Una de ellas se inclina con vigor abrumador hacia el Caos y la Destrucción, la Oscuridad, la muerte, la enfermedad, las crueldades, etcétera; y la otra, hacia la Luz. Pero lo principal es que esta última fuerza resiste a la primera mas no la combate. Y hay una diferencia: se combate entre iguales y quien resiste lo hace frente a un adversario que lo supera en número y poder. Estas dos fuerzas escapan a la religión, a Dios o al Diablo, a toda concepción socio-política, moral, ética y filosófica pero se valen de todo esto para prevalecer una sobre la otra. Tampoco pueden considerarse como el Bien y el Mal absolutos porque no lo son. Son más que eso, anterior a eso. Definirlas sería limitarlas, como diría Oscar Wilde. 
     Me es imposible continuar sin revelar algunos trazos fundamentales de la historia así que pararé de escribir esto pero antes haré la amigable advertencia de la moraleja épica que se encontrarán con la lectura de este libro.